Las investigaciones contemporáneas más relevantes para la definición de las políticas públicas en educación en el mundo, han redundado en demostrar que los sistemas educativos y organizaciones que más han mejorado en los últimos años, implementaron estrategias en cuatro prácticas fundamentales: prácticas de enseñanza y desarrollo profesional, prácticas de aprendizaje, prácticas de liderazgo educativo; y prácticas de decisión política.

Las prácticas de enseñanza en los marcos analizados a nivel internacional, destacan diez en general diez aspectos fundamentales para un ejercicio pedagógico de calidad. Estas prácticas, resultan ser un sistema complejo, holístico e interconectado, que podría ser de gran aporte para la reflexión sobre un marco de enseñanza para Colombia.

Por: Alex. Ballén Cifuentes

Los beneficios sociales que recaen sobre una nación al lograr desarrollar un sistema educativo de calidad, se traducen en mejores condiciones de vida para sus habitantes;  en cerrar brechas de desigualdad social; en propiciar oportunidades de desarrollo integral a nivel individual y colectivo; en mejorar la convivencia y la participación democrática en los procesos ciudadanos; en la disminución de los índices de violencia y criminalidad, entre otros indicadores no menos importantes (Barrera-Osorio, F., Maldonado, D., & Rodríguez, C.,2012).

Investigaciones rigurosas que vinculan al campo del saber pedagógico, otros espectros epistemológicos como el de la economía, la sociología y la política pública, han contribuído al conocimiento, con análisis que demuestran la necesidad de que los sistemas educativos trabajen ecológicamente (Kemmis, S., Wilkinson, J., Edwards-Groves, C., Hardy, I., Grootenboer, P., & Bristol, L., 2013) es decir, como un sistema en donde todos los elementos se potencian entre sí, evidenciando además que si uno de estos componentes falla, todo el sistema comienza a fallar.

En este sentido, son cuatro las prácticas fundamentales que podrían conducir al mejoramiento del sistema educativo y contribuir a la proyección de un marco de buenas prácticas pedagógicas.

Las prácticas de enseñanza

Uno de los factores asociados a la calidad de la educación es la competencia de sus docentes. Sin embargo, más allá de los procesos de selección, evaluación y demás controles que la política pública pueda ejercer, es fundamental el compromiso y éxito que los maestros logren asumir sobre sus prácticas.

La buena enseñanza, supone un conjunto de usos, prácticas y discursos pedagógicos, de tipo epistemológico, curricular, didáctico y evaluativo. Es un aspecto clave que viene ganando bastante interés, tanto en la política pública en educación, como en la comunidad académica y sobretodo en los maestros y maestras más inquietos y comprometidos.

Los marcos de enseñanza en el mundo, contienen diez grandes factores (Murillo, 2006; Murillo, Martínez-Garrido y Hernández-Castilla, 2011):

  1. El compromiso docente con la escuela, con los estudiantes y con la sociedad.
  2. Desarrollo y mantenimiento de un clima de aula positivo
  3. Altas expectativas y autoestima docente
  4. Desarrollo en el aula de actividades variadas, participativas y activas.
  5. Estructuración de las lecciones y su adecuada preparación.
  6. Atención a todos y cada uno de los estudiantes en forma individual, especialmente aquellos que necesitan un mayor apoyo.
  7. Optimización del tiempo lleno de oportunidades para aprender
  8. Organización y gestión adecuada del aula
  9. Evaluación, seguimiento y retroalimentación continuos.
  10. Utilización de una amplia variedad de recursos didácticos.

El cumplimiento de los objetivos de la enseñanza, en función del desarrollo integral del estudiante, es fundamental para la garantía del derecho a la educación en un contexto de pertinencia y equidad. El docente comprometido con el mejoramiento de su ejercicio educador, requiere de diversos apoyos, estímulos e incentivos que acompañen su propio desarrollo profesional.

A lo largo del presente número, encontraremos algunas experiencias que relacionan alguno de estos diez pilares claves para la docencia.

Mejorar la enseñanza es clave, pero no es suficiente

Potenciar el impacto de una enseñanza eficaz es posible si además, se desarrolla un enfoque diferencial para atender el aprendizaje; si se lideran y gestionan de forma eficiente las instituciones; y si se toman buenas decisiones a nivel de la política pública.

En este sentido, se requiere el tratamiento de al menos otras tres prácticas fundamentales:

  • Las Prácticas de aprendizaje

Se trata de comprender y favorecer las condiciones para que los niños, niñas y jóvenes que se forman, tengan más y mejores oportunidades para aprender. Es en ellos, en quienes se enfoca el objetivo del servicio educativo, y en su aprendizaje y desarrollo integral reposa el éxito colectivo.

Estudios comparativos como los de la Unesco, destacan que el clima de aula es uno de las factores fundamentales para el aprendizaje. Si bien, este depende mucho del liderazgo del maestro y los directores escolares, una gran parte de este ambiente para el aprendizaje depende de la disposición de los propios estudiantes.

Para ello, es importante movilizar un enfoque diferencial que tenga en cuenta la diversidad cultural, étnica, de género, víctimas del conflicto, las particularidades de los contextos territoriales, socioeconómicos, las necesidades especiales de atención, etc. Además, es fundamental el trabajo pedagógico para desarrollar habilidades sociales, competencias blandas, control de las emociones, autoestima y autodisciplina.

Claramente, los ciclos de desarrollo proyectan en alguna medida las expectativas sobre los aprendizajes a construir, pero la complejidad que determinan los ritmos y particularidades propias de los estudiantes, conllevan al maestro a encontrar esas rutas que procuren que la magia del aprendizaje ocurra.

 

  • Las Prácticas de liderazgo educativo

Los estilos de liderazgo y direccionamiento de las Instituciones Educativas, determinan en gran medida los resultados esperados. Las estrategias, decisiones y cotidianidades que deben resolver los rectores, coordinadores y demás líderes escolares, requieren de habilidades y competencias particulares, que se constituyen en un factor clave para la consecución de cada una de las metas e indicadores de calidad.

La planeación estratégica, evaluación de los procesos administrativos y pedagógicos,

  •      Prácticas de toma de decisión política

El Diseño, Implementación, Evaluación y Monitoreo de las políticas públicas en el sector educativo, requiere de un ejercicio de tal responsabilidad social, que de  contar con información veraz, confiable y de avanzada, podría asegurar en resultados medibles y tangibles las metas de desarrollo propuestas.

Estas cuatro prácticas, son un conjunto holístico e interconectado de los aspectos claves para la consecución de los objetivos educativos, a todos los niveles.

***

La complejidad de la enseñanza de cada una de las áreas del saber escolar, supone un ejercicio de responsabilidad social que debe ser objeto de reflexión permanente por parte de los involucrados en el acto educador. Asimismo, la generación de redes y colectivos para actualizar, repensar y tejer puentes de sentido transversal, interdisciplinario, epistemológico  y operativo en la gestión de lo que se enseña.

La realidad actual Colombiana, plantea a los maestros y a quienes interesa la construcción de un país más equitativo y  justo, accionar colectivamente para que este sueño sea posible. La manera en que los maestros más podemos incidir en la transformación de las condiciones sociales del país, es precisamente mejorando la enseñanza para que las nuevas generaciones, además de desarrollar aprendizajes, habilidades, capacidades y competencias integrales, sean críticos en su pensamiento y actuar. En este sentido, la construcción de un marco de buenas prácticas pedagógicas podría apoyar bastante la labor docente.

Ninguna otra inversión social resulta más poderosa para la disminución de las brechas sociales y la pobreza, que en el mejoramiento de la calidad educativa. Las buenas decisiones en esta materia, deben enfocarse sobre las cuatro prácticas fundamentales.

BIbliografía

Barrera-Osorio, F., Maldonado, D., & Rodríguez, C. (2012). Calidad de la educación básica y media en Colombia: Diagnóstico y propuestas.

Kemmis, S., Wilkinson, J., Edwards-Groves, C., Hardy, I., Grootenboer, P., & Bristol, L. (2013). Changing practices, changing education. Springer Science & Business Media.

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